Hace no tanto y bajo el influjo de una no-necesariamente-recomendable-cantidad de caguamas Victoria, publiqué aquí una lista sobre ser director editorial de mexicokafkiano.com; mientras escribía el fanfiction de Pucca y las dickjokes, tuve una revelación:

Paso demasiado tiempo en internet.

Por ello he decidido raparme, comprar un celular tonto que sólo pueda recibir telegramas de 1910 y por encima de todas las cosas, escapar a algún lugar remoto en donde no existan las redes sociales, ni el wifi.

¿Qué chingados es una Pucca?

¿Te suena familiar, como a alguien que conoces, como a ti? Vivimos tiempos en donde el empleo desmesurado de internet tiende a angustiarnos, buscamos la gratificación emocional que no tenemos en nuestras vidas aquí y para colmarla, muchos sospechamos o tememos ser adictos.

¿Pero por qué tendríamos este problema? Podemos comprar el súper, hacer trámites, pagar servicios públicos y acabarnos la quincena entera, ya no sin ver un solo centavo, sino sin levantarnos del sillón; entendemos para qué sirve el medio y hemos quedado libres de angustias y presiones sociales innecesarias, ¿no?

No. Pasamos demasiado tiempo en internet. Peor aún: pasamos demasiado tiempo en internet, haciendo nada. Mucho, mucho peor: pasamos demasiado tiempo creyendo que internet es un lugar en donde se puede estar, haciendo nada y luego sospechando que tenemos un problema: una adicción al internet.

Supongo, como es mi costumbre, que no es un problema general, sino de unos cuantos, entre los que me incluyo; si ocurre que el primo de un amigo que una vez conociste, forma parte de esos cuántos, puede que este artículo le interese.

Antes, vamos a convenir dos cosas, uno: todo lo que puedes hacer con internet, es leerlo: estás mirando una pantalla e interpretando lo que te muestra, así se trate de una teleconferencia, una película, un artículo o Facebook.

Dos: sólo puedes escribir en internet: introducir información para ser leída por otras personas, así te grabes, subas una animación, le piques al botón de share, retweet o respondas a un mensaje de whatsapp.

Todo lo demás que imaginas que estás haciendo (relaciones afectivas, importantes discusiones ideológicas, sacrificios a Cthulhu), es sólo eso: algo que estás imaginando hacer. Como si estuvieras soñando.

Ahora, hablemos sobre leer los sueños de nuestra especie.

Acostúmbrate a salir de tu burbuja y regresar a ella

En un viejo foro en línea de cuyo nombre no debo acordarme, descansa, bajo su encabezado, la siguiente leyenda:

The stories and information posted here are artistic works of fiction and falsehood.
Only a fool would take anything posted here as fact.

[Las historias e información publicadas aquí son trabajos artísticos de ficción y falsedad. Sólo un tonto tomaría cualquier publicación aquí al pie de la letra.]

La leyenda podría usarse para sustituir el “abandonad toda esperanza…” que adorna la puerta al infierno en el legendario AMA de Dante, ando de rol por el infierno con un compa y también, podría usarse como epígrafe para cualquier red social:

Usar el internet en estos días significa estar sujeto a al menos, tres filtros iniciales de información: Facebook, Twitter y Google. Los primeros son redes sociales, el último ha convencido a sus usuarios de ser el internet entero.

Te están mintiendo. Al igual que Juanito Menchaca, el abarrotero de la esquina, estas tres entidades han establecido una política permanente de darte por tu lado; mientras tengas un pie en su negocio, tendrás la razón.

Como usuarios, esto nos deja delante de un ejercicio que suele ser complejo y que comienza con esta pregunta: ¿se te ha ocurrido que puede que no tengas la razón? ¿Tu postura política, tu opinión en tal o cual polémica pública?

Querido diario: me han preguntado si puede que me equivoque.
Y no, nunca.

Salir de la burbuja que los nuevos medios de interacción social han construido alrededor de ti, se siente de entrada, contraintuitivo: algo así como leer para probar que no tienes razón, ir en contra de tus patrones habituales como usuario.

Regresar a tu burbuja, con la gente que coincide contigo en materias ideológicas, puede volverse un problema: comenzarás a sentirte menos cómodo repitiendo posturas que antes te calzaban a la medida.

Guarda todas tus fuentes y categorízalas

Ya si te gusta leer sobre videojuegos, ver memes, buscar noticias o investigar sobre los nuevos modelos de terapia con apoyo robótico para pacientes de parálisis cerebral, navegar en internet, significa entrar en contacto con fuentes de información.

Una fuente es un emisor que publica o retransmite información, a menudo en una categoría inherente a sí misma. En redes sociales, toda cuenta de usuario y página debe considerase una fuente; más allá de la burbuja, consideramos una fuente a todo foro, sitio de noticias y blog individual o colectivo.

Las redes sociales son nudos de fuentes. Llamamos “interacción social” al intercambio de información entre ellas (usuarios) y dicha información, es útil por la velocidad con la que se distribuye, e incompleta por su tendencia a la superficialidad.

Y luego está sopitas.com

Deja de leer y ve a la barra de dirección en el navegador donde abriste esta entrada, borra todo lo que esté después del .org, escribe en su lugar /feed/ y visita esa dirección.

La mayoría de los blogs, sitios de noticias y algunos foros, cuyo contenido se distribuye con una velocidad menor, pero cuyo contenido tiende a ser más amplio y nutrido, cuenta con una versión de contenido de Sindicación Realmente Simple, por sus siglas en inglés, RSS.

Es tan simple que se ríe de los chistes de EPN en su discurso de Peñafiel.

¿Por qué nos interesa? Bueno, puedes memorizar cada dirección de sitios de noticias o blogs sobre algún tema que te interese en específico y visitar manualmente cada cosa que te importe, cuando tengas la chance y la calma.

O puedes utilizar esa dirección RSS en una aplicación como Feedly, algo así como un Netflix que en vez de películas reúne fuentes de información y las categoriza en canales basados en tus intereses específicos.

También: en vez de revisar página tras página y pagar por ediciones impresas que copian al carbón boletines oficiales, tendrías a la mano todas las noticias del día, con un swipe de pulgar.

Diez minutos para leer todas las noticias del día, y si tienes quince, comparar las perspectivas de una misma noticia desde varias publicaciones (revisar por ejemplo, qué dice la izquierda sobre tal reforma, qué dice la derecha) hará que cierto tipo de información comience a sobrarte.

Abandona la idea de la versión oficial

Una entrada de la fuente A asegura que Juanito Menchaca fue apresado al ser sorprendido adorando a Satán, inhalando cocaína y pateando focas bebé en su departamento; se sospecha de sus actividades terroristas, por lo que ha sido incomunicado.

La fuente B, acusa a las autoridades de haber levantado al periodista independiente Juanito Menchaca luego de que se reuniera con un comité de maestros en Huelga e incluye testimonios del asalto coordinado que lo privó de la libertad.

En Facebook, la fanpage Estamos armados convoca a la población civil a manifestarse en favor de la liberación de Juanito Menchaca en avenida principalísima el siguiente jueves, es una manifestación pacífica.

En Twitter, @ChesChairosCulos ha publicado un meme de Juanito Menchaca pateando focas bebés en el primer recuadro y chillando tras las rejas en el siguiente, agregando como mensaje: órale chairos, a asaltar oxxos.

Antes de reírse de la pobre foca bebé o terminar peleándote con alguna botarga digital, no haría nada de daño hacerte de una opinión propia con base en el contraste de los datos ofrecidos por las fuentes descritas; mucho menos daño, buscar fuentes más cercanas al hecho.

Patéame y sufre la ira de todo internet.
Excepto si eres canadiense.

En algún momento, de no ser por las redes sociales, la desaparición de 43 estudiantes normalistas pudo haber sido un evento normado por publicaciones oficiales como un hecho menor en donde “algunos revoltosos” fueron “detenidos” por las autoridades (2much68).

Esto al menos debe funcionar como un relato cautelar sobre el papel de los nuevos medios y su relevancia contra las publicaciones convencionales y todas las fuentes que establecen una perspectiva única sobre hechos sujetos al bienestar de la sociedad: la inteligencia con la que un usuario disemina información oportuna y necesaria parece depender, más que nunca, de la autonomía del criterio con el que juzga la información.

Manda a la mierda las publicaciones que te dictan qué pensar

Proceso dijo, El Nacional dijo, La Jornada dijo, El financiero dijo, López Dóriga dijo, Milenio dijo, Brozoxmiswebs dijo, Avelina Lesper dijo, Julio Astillero dijo, Adela Micha dijo, Loret de Mola dijo, mis amiguitos chairos dicen, mis amiguitos “bien” dicen.

Nie, Nie, Nie.

Nie.

Por su “modelo de negocios”, todo influencer está condenado o a permanecer en la misma línea de interpretación para siempre o a cambiar como veleta cada semana; además, producirá mensajes que busquen generar una reacción en su público cautivo.

En internet existen tres cosas: información, agendas que involucran dinero y memes. Puedes enojarte por eso o puedes utilizarlo como pivote para interpretar toda la información que espera que te preocupes, te asustes, te enojes, te estreses, te indignes o te emociones.

Protip: deja de reaccionar a lo que lees.

Raya los márgenes

En el momento en que generes un sistema de categorías propio desde el cual observar las fuentes que te interesen, lo más probable es que comiences a sentir la necesidad de tomar notas, ese vendría a ser el último síntoma de que has vencido tu “adicción”.

Anota lo que te dé la gana, haz capturas de pantalla, ríete de los intentos de manipulación mediática que vas a comenzar a detectar como arbolitos de navidad; la totalidad de la media, venga de donde venga, es así: necesita de personas que no saben lo que están haciendo, ni para qué lo están haciendo, para “influirlas”.

Tú, por otro lado, ahora sabes que sólo puedes leer y escribir.

Texto: José Pérez.
Imagen: Fragmento de Personal Effects por Laurie Lipton, una paráfrasis de La gran ola por Hokusai.

Cómo leer un chingo de internet y continuar (más o menos) cuerdo
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