Hace poco mi mamá me preguntó por lo que he estado publicando en estos días. Compartí en el chat familiar: No escribas, estúpido mortal — 4 lugares comunes del bloqueo creativo. Checa el artículo. Imagina que lo has escrito tú.

“¿Por qué le haría tal cosa a mi imagen pública, José?”, no es el punto del ejercicio. Luego de ver el estilo con el que el artículo fue escrito (y tal vez compararlo con uno más), imagínate que eres su autor y debes explicárselo a tu mamá.

¿Podrías decirle a la mía que no tomo tanto?

 

 

Ola señora, zu ijo ezkribió ezto luego de 2 caguamas lol

 

 

Si mi lector interpreta mi estilo como un grito de ayuda o ríe con él, igual he conseguido engancharlo, para ello, nada de lo escrito es en realidad accidental; el objetivo al final es interesarte, darte cosas para pensar y hacer, incluso involucrarte un poco.

Esta viabilidad discursiva queda cerca de lo viral: es el corazón de un buen momo, habita las cadenas sobre el fin del mundo y los Piolines que mandan tus tías por whatsapp, viene con todo lo que declara EPN y hace que leer momo ya no te resulte tan raro.

También: el contacto con internet y sus redes sociales lo establece como moneda —o mejor: la koiné. La viralidad garantiza difusión y la difusión, impacto; ahí tienes la razón por la que tío Peñis nunca dejará de hacer lo suyo durante el año, no, menos, el sexenio.

Ah, sí. Lo viral está lleno de problemas. Abramos una caguama y revisemos algunos:

 

 

Lo viral es irrelevante

Si lo que haces es o se vuelve viral, carece de relevancia, aún fluya cual Edgar por el río; si lo que publicas es relevante en cualquier plano profesional, técnico o intelectual, su difusión terminará siendo más bien limitada.

Para el 2020 habrá dos misiones de exploración espacial: una nueva a Marte (en donde hay agua, pero no hay evidencia de antiguas civilizaciones) y otra a Europa, que pretende explorar el océano debajo de la capa de hielo de la luna joviana.

¿Notaste la palabra clave?

¿Cómo es eso importante, por qué cualquier gobierno pagaría un billón de dólares por cada una de esas expediciones? Se me ocurre al menos una idea. Ni la noticia ni el documento filtrado (veraz o no, en sus afirmaciones) fueron o serán virales.

 

 

¿alguien dijo viral?

 

 

Sistema retrógrada, sí señor. La cosa es mucho peor; ¿esa fanpage de memes con onda filosófica que sigues en facebook? universitarios que nunca podrán difundir, digamos, trabajos académicos por el medio, so pena de sepultarlos bajo el momo con un millón de likes.

Aún peor; dado el caso de que algo se vuelva viral y resulte muy serio y trágico:

Lo viral es ficcional

El #s19 lo cambió todo: experimentamos el impacto que las redes sociales pueden causar en la realidad inmediata; tras la unificación de esfuerzos (rasgo nativo del medio), la ola sacudió incluso a los medios masivos y a la base política del país.

Al lado de lo relevante, perdí la cuenta de las veces que recibí un artículo sobre un terremoto que la ONU, la NASA —y si tan sólo el pulpo Paul siguiera vivo— predijeron que ocurriría durante los siguientes tres días.

Es fácil reconocer el tono de una leyenda urbana, de un bulo, una vez entiendes cómo se forman y qué contienen. No es aconsejable intentar detenerlas, vas contra todas las personas que piensan: “parece mentira… pero podría ser verdad”.

 

 

—¡pregúntale a la ouija cómo me irá con mi remake!

—Dice que bien perrón, mi Penny.

 

 

Así es como no dejarás de escuchar que en el walmart de tu ciudad encontraron a una niña a medio rapar y drogada en los baños, una vez que sus padres notificaron que estaba perdida y los empleados emitieron la alerta y cerraron las puertas.

Y así fue como el audio de una mujer asegurando que estaban a punto de remover los escombros de la Rebsamen con bulldozers, asesinando a sus posibles sobrevivientes, comenzó a circular en —ah, el tierno sucesor de hotmail— whatsapp.

Por si fuera poco, además de que ningún dato viral está necesariamente confirmado, si tiendes a seguir estas olas a ciegas, más tarde que temprano terminarás con algún conocido o amigo superencabronado contigo, pues…

Lo viral termina siendo muy serio

Cuenta la leyenda que antes de que las redes estuvieran llenas de chairos, peñabots, feminazis, machirules y demás criaturas del bestiario de la colina digital del señor, estas tierras eran empleadas por simples usuarios.

Luego esos usuarios creyeron estar cotorreando inofensivamente e incluso dialogando con otros usuarios, hasta que esos otros usuarios se emputaron y en respuesta, los otros usuarios también se emputaron; entonces el resto de usuarios se emputó.

La tormenta de furia, comentarios mala onda, momazos y gente bloqueada y con acceso restringido y unfolloweada que siguió a este evento general, le dio forma a nuestra tibia y cómoda internet, donde todos tenemos razón para siempre y punto.

 

 

*La acción en la toma se detiene.

—Hola, mi nombre es Uvuvwevwevwe. Tal vez te preguntes cómo es que terminé sacudiendo un cactus.

 

 

La imágen aquí significa que estoy bromeando y nada de lo que he escrito en los párrafos anteriores debe ser tomado como mi testimonio formal delante de un juzgado luego de ser demandado por ofender al 80% del país.

Porque en Internet nadie nunca jamás estará seguro de si lo que estás diciendo es en broma; cuando lo que estás diciendo está en esa zona gris y toca un tema sensible en el entendimiento del otro, seguro acabas de ganarte un enemigo.

Eso, claro, hasta el siguiente momo, pues…

Lo viral es fugaz y amnésico

¿Recuerdas cuando Bill Gates iba a donar diez centavos a la fundación make-a-wish por cada contacto al que reenviaras este correo? ¿Recuerdas cuando hotmail se volvería de paga? ¿Recuerdas ese video chistoso del borrachito que decía…?

¿Y qué tal el mame de Charlie-Charlie? Ah, de pronto todo el mundo estaba plenamente convencido de la existencia de un espíritu, cada youtuber tenía su propio video y las advertencias sobre los peligros de hablar con los muertos comenzaron a surgir.

Sólo que Charlie-Charlie no era nada más que un embuste constituído por la Warner Brothers como una campaña de viral marketing, para una película llamada The gallows, en donde el concepto aparecía… eh, no; de hecho, esa explicación fue más bien, parte del mito.

¿Será necesario desmentir las cadenas de donación de Bill Gates o la monetización de servicios de correo electrónico, o hablar de nuestra permanente obsesión con las tonterías que la gente borracha, enojada o perturbada mentalmente llega a decir?

*Bill Gates regala dinero.exe se ha actualizado correctamente.

Igual es posible rastrear los orígenes del boletín sobre el sismo del que te hablo arriba, al año pasado; lo viral tiende al mito porque han ido de la mano siempre y han sobrevivido con base en dos recursos: la vaguedad y nuestra disposición a creerlo.

 

 

Desinformó para impetuosa: José Pérez.
Imagen que ilustra: Hylas and the Nymphs, por John William Waterhouse.

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