¿Qué escritor no se ha enfrentado al deseo de escribir LA gran novela latinoamericana contemporánea? Muchos se han visto bajo el abrumador peso del viejo ideal, heredado por la generación del Boom. Si tú te encuentras en este dilema déjame decirte algo que no es idea mía, sino una idea de una idea de una idea que sistematizó Derridá: no hay ideas originales.

No existe LA gran novela que a nadie más se le hubiera ocurrido ni se le ocurrirá y clavarte con el concepto de originalidad es la mejor manera de hundirte en el bloqueo de escritor, o en la frustración cuando alguien lea lo que estás escribiendo y te diga: “No mames, me recuerda muchísimo a algo que escribió Murakami… ¿sí has leído a ese señor?”.

Lo mejor es asumir que las influencias no son tus enemigas, que LA gran novela latinoamericana ya no es un objetivo, sino hacer TU novela con todas las posibilidades que el posmodernismo nos ofrece, particularmente, el concepto del mashup; es decir: reciclaje, mezcla y reutilización de historias que ya existen. O en un término elegante (conceptualizado por Derridá*) una deconstrucción.

Vivimos en un tiempo privilegiado: proyectos híbridos como West World, Stranger Things y Penny Dreadful siguen sensibilizando a los consumidores de ficción a las múltiples posibilidades de resignificar historias que ya conocemos para darles un sello personal y crear algo nuevo (que no original).

Proyectos como Orgullo, Prejuicio y Zombies, entre muchos, muchos otros, sumados a cualquier cantidad de fan fics comprueban que los contenidos son universales, que casi todo se vale si se suman los ingredientes correctos y que se puede hacer bien y bonito, alcanzando niveles literarios maravillosos, como la deconstrucción que hizo Cormac McCarthy de Moby Dick en su libro Meridiano de Sangre (que en lugar de ocurrir en el océano sucede en el desierto, y no trata de cazadores de  ballenas sino de un grupo de mercenarios que cazan hombres y se encuentran con un obeso y albino juez, la encarnación del mal), o la extraordinaria adaptación que hizo Oliver Stone de El Corazón de las tinieblas, escrita por Joseph Conrad (transformando el viaje de un marinero en busca de un traficante de marfil al interior de África, en la travesía de un capitán en busca de un coronel renegado durante al guerra de Vietnam) en Apocalypse Now.

¿Qué tienes que considerar para aventarte un buen mashup literario?

  1. No temas: deconstruir no es plagiar, sino recrear, hasta Shakespeare lo hizo (se chutó a los griegos y mira qué bien le salió).
  2. Elige obras que no te metan en problemas: cada año se liberan muchas obras cuyos derechos de autor se vuelven públicos, es decir, que si alguien las toma como referencia y juega con ellas no se verá envuelto en una horrible demanda como la que sufrió Pablo Katchadjian al atreverse a jugar con El Aleph de Borges y crear su Aleph Engordado.
  3. Asegúrate de que estás aportando algo que es tuyo a la obra: Katchadjian realmente hizo un copy-paste agregando sólo algunos adjetivos (que harían retorcer en su tumba a Borges) y le valieron una demanda de plagio por la implacable María Kodama. Fíjate cómo Seth Grahame-Smith tuvo el buen tino de escoger no sólo una obra libre de derechos, sino que al volverla una historia de zombies le dio un sentido completamente distinto (aunque Austen también se retuerza) y esto necesariamente cambia la trama y la convierte en otra cosa.
  4. Dale crédito a tu fuente, no escondas tus influencias: Grahame-Smith nombra a Austen. Si vas a usar frases textuales, cita inteligentemente la fuente de origen (como hizo Woody Allen, salvándose de la demanda de la fundación Faulkner por una sola línea en su película Midnight in Paris).
  5. Elige influencias que te apasionen: que tengan un sentido especial para ti y verás que encontrarás la manera de darle ese giro personal que requiere un buen mashup. Agrégale elementos que no tiene la obra original, cámbiala de contexto, pero sobre todo, úsala para decir lo que tú quieres decir, algo contemporáneo y netamente tuyo.
  6. Diviértete: estoy segura de que Faulkner gozaba haciendo sus deconstrucciones de Shakespeare y que Cortázar jugaba como niño chiquito desarmando y rearmando a Poe. Si no la pasas bien y te angustias por el qué dirán, por la originalidad y LA gran novela latinoamericana, entonces no te lances y sigue leyendo Cien Años de Soledad, que por cierto, es una deconstrucción de la obra de William Faulkner (¡Tómala, Gabito!).

Deconstruyó para impetuosa: Cecilia Magaña
Imagen que ilustra: Last Supper por David LaChapelle

Nota: sobre la deconstrucción pueden consultarse este texto o hacer como todos y citar a Derridá diciendo lo que necesitemos (probablemente lo dijo, anyway).

¿Cómo hacer un mashup literario?

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